domingo, 31 de mayo de 2009

Lectura de los trabajos finalistas del XIV Concurso Literario Grupo Leo

Como anunciamos hace unas semanas, siguiendo los objetivos del Grupo Leo de animar a los niños a leer y escribir por placer, queremos dar a conocer vuestro trabajos, así que, vamos a publicar en este blog todos los finalistas que no han conseguido premio en el XIV Concurso Provincial Grupo Leo - Editorial Agua Clara. A partir del lunes que viene iremos publicando dos cuentos semanales hasta septiembre.
Seguiremos el siguiente orden:

sábado, 30 de mayo de 2009

Jornadas de Animación a la Lectura. Mayo de 2009

El Grupo Leo de Alicante ha organizado, con la colaboración de la escritora Ana Pomares, unas Jornadas de Animación a la Lectura que les ha llevado, en la última quincena de mayo de 2009, por varios colegios e institutos alicantinos. El viernes 15 de mayo, Ana Pomares y el coordinador del Grupo Leo, Diego Gila Haro, estuvieron con los maestros y alumnos de 6º y 2º de Primaria del CEIP L'Horta de San Vicente del Raspeig y los días 28 y 29 con alumnos de 1º y 2º de ESO del IES San Blas de Alicante y 1º de ESO del Colegio Don Bosco - Salesianos de Alicante. Durante estas Jornadas los alumnos han podido preguntar a la escritora sobre su trayectoria literaria y su último libro "Porque eres mi amiga".
Las visitas han sido organizadas por los siguientes miembros del Grupo Leo:
  • Colegio L'Horta de San Vicente: organizada por Ofelia Guijarro, maestra del colegio.
  • IES San Blas - Alicante: organizada por Paz Martínez, profesora del instituto.
  • Colegio Don Bosco - Salesianos de Alicante: Organizada por Andrea Jiménez, profesora del centro.
Fotos de las tres Jornadas


viernes, 29 de mayo de 2009

Cuentos del murciélago goloso. La capa del príncipe Rastopoff

Diseño de la cubierta: Santiago Gallego

Cuentos del murciélago goloso

© Autores LIJeros

Índice de cuentos y autores:

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"La capa del príncipe Rastopoff"

por Mercedes Tormo

Autora de las ilustraciones: María Sierra Varo

En el lejano y pequeño reino de Istalivach, los inviernos eran muy fríos y los veranos suaves. El anciano rey Justino —muy querido por sus súbditos— había fallecido. El príncipe Rastopoff heredaría la corona. La verdad, comparado con Iván, su hermano menor no era precisamente
generoso.
Las últimas cosechas habían sido muy malas. En las arcas del castillo, apenas quedaba oro. Rastopoff no deseaba dirigir un reino pobre, casi en la ruina. Así que fue en busca del duende Mameluc, que era muy conocido en la región por sus maléficos encantamientos.
—¡Duende Mameluc! —gritó el joven, que se hallaba delante de unas rocas que rodeaban el lago.
Pero nadie contestó. Tan sólo se oyó el piar de algunas aves que sobrevolaron las aguas en busca de peces.
—¡Duende Mameluc! —volvió a gritar el príncipe avaro.
De pronto, entre la espesura del bosque salió sigiloso un gato negro que se detuvo junto a los pies del joven.
—¡Dame un beso! —le dijo el gato, mirando al príncipe con sus ojos color miel. Rastopoff, asustado, dio un salto hacia atrás—. ¡Dame un beso y desharás el hechizo! —repitió.
El joven observó atónito al felino y comprendió que era el duende Mameluc. Entonces, se agachó y lo besó en la cabeza. Al momento se transformó en un duende de cara arrugada y barba blanca. —Sí, sí, soy yo —dijo con voz aguda—. Soy Mameluc. Fui víctima de un hechizo del Hada de la Niebla, porque le robé su capa y no la pudo encontrar. La escondí en lo más profundo de mi cueva.
—¡Oh! —exclamó asombrado el joven—. Yo soy el príncipe Rastopoff. Necesito que me ayudes. Mi padre ha muerto, voy a ser rey de un país pobre y no podré dar festejos ni invitar a las más bellas damas de los alrededores.
—¡Vaya, vaya! —exclamó el duende—. Te propongo un trato: tú tienes reino y poder. Yo, todo el oro del mundo. La capa del Hada de la Niebla transforma en oro todo lo que cubre. ¡Llévame contigo! Haremos una alianza entre tú y yo.
—¡Muy bien! —aceptó de inmediato el príncipe, cegado por la avaricia.
—Espera —dijo el duende, y desapareció en un santiamén por la oquedad de una roca.
Tras unos segundos, el duende regresó con una brillante capa roja entre sus manos y una sonrisa triunfal en sus labios. A continuación, cubrió con la capa unos guijarros que sobresalían por encima del lago. Luego pronunció unas extrañas palabras y, al instante, la retiró. Rastopoff abrió los ojos como platos y admiró el prodigio, pensando en la riqueza que iba a atesorar. Lo que
antes fueron chinarros, ahora eran piedras de oro que relucían bajo el sol del mediodía.
—¡Mira! —exclamó el duende.
—¡Seré rico, seré rico…! —aseguró el príncipe con una enorme carcajada.
—Deseo gobernar contigo el reino de Istalivach. A cambio te daré todo el oro que me pidas.
Rastopoff sonrió y le dio al duende dos palmadas en la espalda en señal de camaradería. Ambos se miraron a los ojos, cómplices, y caminaron juntos hacia la aldea.
Al cabo de unos días, el príncipe fue nombrado rey. Gracias a la capa que poseía el duende, los dos socios vivieron durante años en la opulencia, siendo grandes aliados. El pueblo, sin embargo, estaba descontento porque cada día era más pobre debido a los grandes despilfarros.
Hacía unas semanas que el hermano pequeño de Rastopoff, Iván, había cumplido diecinueve años. Un día salió de paseo en su carruaje, recorriendo los caminos que llevaban hasta el bosque. Una de las ruedas traseras pisó una gran piedra y se partió, de manera que tuvieron que detenerse para reemplazarla. Inesperadamente, se formó una intensa niebla que ocupó toda la
arboleda, dejando a los criados de Iván entre las brumas. Cuando al fin se disipó, apareció una preciosa joven de ojos azules y cabello rubio muy largo.
—¿Quién eres? —preguntó el muchacho, asomando su cabeza llena de rizos azabaches por la ventanilla.
—Me llamo Perla. Necesito ir al reino de Istalivach para cancelar una deuda.
—¡De ahí vengo yo! —aseguró el joven, a la vez que bajó por la escalerilla.
En escasos minutos, los criados terminaron de cambiar la rueda.
—Sube. Te llevaré al castillo, mi hermano mayor es el rey.
Muy cortés, Iván abrió la portezuela y un sirviente la ayudó a subir dentro del elegante carruaje, del que tiraban cuatro corceles blancos. Un mozo agitó las riendas y los caballos se pusieron en marcha.
Cuando llegaron al castillo, Iván, deslumbrado por la belleza de la muchacha, le dijo:
—Me agradaría que ocuparas uno de los dormitorios para los invitados.
—Será un honor —le respondió la joven.
Iván llamó a los criados y les ordenó que preparasen la mejor habitación disponible. Además, mandó que la adornasen con flores recién cortadas del jardín.
Aquella noche, el rey Rastopoff daba una de sus fastuosas fiestas, a la que Perla e Iván fueron invitados. Un soldado del monarca iba presentando a cada uno de los convidados según llegaban. Cuando nombró en alto a Iván y a Perla, el soberano, ataviado con la capa mágica, acudió a darles la bienvenida.
Rastopoff, al fijar sus ojos en los de la chica, quedó seducido por su celeste mirada, y no se apartó de su lado en toda la noche. Por esta razón, Iván anduvo cabizbajo, observándolos desde lejos con cierta tristeza. Se sintió ignorado tanto por su hermano como por la muchacha.
Los invitados bebieron y bailaron hasta la extenuación. Algunos, derrengados, se dejaron caer en las sillas dispuestas por toda la sala. Otros continuaron moviéndose al ritmo de la música hasta el amanecer.
—Estoy agotada —dijo Perla.
—Yo también, descansemos un rato —propuso Rastopoff.
El duende se había pasado gran parte del festejo intentando recordar dónde había visto antes el rostro de la chica, y al ver que abandonaban el baile, se unió a ellos.
—Monarca, les acompaño —dijo, y se colocó al otro lado del rey, quedando Rastopoff entre Perla y Mameluc.
A todo esto, la noche se había vuelto fría. Las paredes del castillo no podían ya detener el fresco que se filtraba a través de los muros.
—¡Qué frío tengo! —exclamó Perla—. ¿Me presta su capa, amable soberano?
—Por supuesto —dijo Rastopoff, quitándose la capa en un santiamén y ofreciéndosela a la joven.
—¡No lo hagas! —gritó el duende, acordándose en ese instante de que Perla era el Hada de la Niebla.

Pero ya era tarde. En un abrir y cerrar de ojos, el hada cubrió con la capa a Rastopoff y a
Mameluc, mientras murmuraba un conjuro que los transformó en brillantes estatuas de oro. Las dos figuras quedaron inmóviles, ante las atónitas miradas de los invitados.
—¡¿Qué has hecho?! —preguntó asustado Iván, que no los había perdido de vista ni un segundo.
—Lo siento —dijo Perla—. Ellos me robaron la capa hace muchos años, y yo en realidad soy un hada: el Hada de la Niebla. Tu hermano era avaro y perverso con su pueblo, por eso tú ahora ocuparás su lugar y serás un soberano bueno, además de generoso, como lo fue vuestro padre.
El hada se echó la capa sobre los hombros y salió volando por uno de los grandes ventanales, dejando a los presentes boquiabiertos. Pero pronto reaccionaron, mostrando su apoyo al nuevo monarca de Istalivach. Semanas más tarde, el joven fue coronado ante el clamor y el júbilo de su pueblo. Y pronto conoció a una bella princesa de un reino cercano. Se casaron y tuvieron muchos hijos, bendecidos por el Hada de la Niebla con la virtud de la generosidad.

© Mercedes Tormo

miércoles, 27 de mayo de 2009

Suplemento La Tiza 27 de mayo de 2009

Suplemento escolar La Tiza del miércoles 27 de mayo de 2009, editado por el Diario Información de Alicante. Esta semana podemos leer los siguientes artículos:
  • Soñando a Dalí. La Semana Cultural de Infantil del CP San Blas de Alicante conmemora el 20 aniversario de la muerte del pintor.
  • La Tiza de la participación. Tablón de la creación escolar, con los dibujos y actividades de los escolares.
  • La Tiza de la lectura. Esta semana el Grupo Leo propone el libro "Frankenstein". Autora: Mary Shelley. Versión de Jesús Cortés. Editorial: Algar.

  • La Tiza de las Publicaciones y del Medio Ambiente: Llaves para leer. El Marq y los niños. Ecorreporteros. Animales raros. Ecodibujantes. Ecopoetas.

Si quieres leer La Tiza cada semana a través de Internet puedes acceder de la siguiente manera:

  • Entra en la web del Diario Información: http://www.diarioinformacion.com/
  • Pulsa en sección "Multimedia".
  • Pulsa sobre "Suplementos".
  • Por último pulsa en: "Miércoles. Suplemento: latiza 27-05-09".
  • Sólo está activo el suplemento de la semana en curso. Para leer el archivo pdf necesitas tener instalado en el ordenador el programa Adobe Reader.

jueves, 21 de mayo de 2009

Ana Pomares. Lectura de "Porque eres mi amiga". Capítulo 8

Edición agotada. A partir del 1 de julio de 2010 ECU - Editorial Club Universitario editará de nuevo el libro "Porque eres mi amiga de Ana Pomares
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El pasado 11 de mayo, una/uno de nuestras/os visitantes nos escribió un mensaje "Anónimo" (por favor, poned vuestros nombres, nos gusta saber quién nos escribe) solicitando el Capítulo 8 del libro "Porque eres mi amiga" de Ana Pomares. Pues bien, hemos pedido permiso a la autora y la editorial, Prósopon Editores, y nos permiten escribir un extracto de ese capítulo, puesto que ya nos autorizaron para escribir en este blog el Capítulo 9 en el mes de marzo. Esperamos que os guste.

Porque eres mi amiga
Prósopon Editores
Capítulo 8. Bienvenida a la realidad

Un poco más tarde se fueron al campo de los abuelos de Susana, que estaba alrededor de una hora de camino de la ciudad. Cuando llegaron al campo, Nicoleta y Susana se quedaron hablando en el jardín hasta la hora de cenar.
Nicoleta no sabía aún por qué la madre de su amiga le había dicho que la estaba ayudando mucho, pero si su amiga se encontraba mal, cosa que estaba bastante claro, pensaba que aún podría ayudarla más. Tenía una ligera idea del problema que sufría Susana, al igual que sabía que aquel desmayo no había sido una simple bajada de tensión.
—¿Sabes qué he pensado? —dijo Nicoleta con una sonrisa algo pícara.
—¿Qué? —contestó su amiga.
—Que si tú no comes yo tampoco.
—¿Qué? Pero ¿por qué? —se extrañó Susana que no sabía qué expresión tenía su cara en ese momento.
—Porque eres mi amiga.
Susana se preguntó en aquel momento muchas cosas, entre ellas, si merecía la pena arriesgarse por una amiga. Ella sabía que no comer estaba mal, y que había muchos niños muriendo en el mundo por esa falta de alimentación que ella despreciaba a cada instante. Pero también sabía que si no era perfecta no había más remedio que dejar de comer, y si quería llegar a serlo, debía engañar a cualquier persona que se interpusiese en su lucha por la perfección.
—¡No lo entiendes! —dijo Susana levantándose del banco y entrando en casa porque su abuela la había llamado para cenar.
Por la noche, Susana salió con su abuela al jardín y llamó a Nicoleta. Así, mientras su abuela paseaba, ellas se sentaron en un banco de piedra que había al lado de uno de los árboles.
Nicoleta no se había quedado contenta con la conversación que habían mantenido antes, y estaba dispuesta a hacer cambiar la opinión de su amiga.
—Susana, ¿por qué estás así? —le preguntó Nicoleta.
—¿Así cómo? —contestó Susana sin querer entender lo que su amiga le había preguntado.
—Pues así, así de delgada…—dijo Nicoleta sin atreverse a añadir nada más, porque no quería herir a su amiga sentimentalmente.
—Porque está obsesionada —murmuró Marta mientras paseaba por el jardín.
—No es eso —dijo Susana con un tono cortante al escuchar a su abuela.
—Mira, el caso es que ella no quería comer porque se veía muy gorda —dijo la abuela, a la vez que llegaba adonde estaban sentadas las niñas, sin dejar que Susana hablase—. Y al final, ha enfermado y no se quiere dar cuenta.
—¡No estoy enferma! —gritó Susana exaltada e indignada por la visión que su abuela estaba propiciando a Nicoleta acerca de ella.
—¿Gorda? —dijo Nicoleta sin hacer caso al grito que había dado su amiga, pensando por un momento que le estaban gastando una broma—. Pero si eres un palo con ojos.
—Tienes mucha razón —dijo Marta riendo mientras se alejaba hacia la casa—. Un palo con ojos... Qué ocurrencia.
—Mi abuela tampoco lo entiende. Nadie lo entiende —dijo muy seria Susana—. La comida es basura. Es algo que utiliza mi cuerpo para hacerme daño. No entiendo a la gente que es feliz comiendo, no puedo entender por qué no queréis ser perfectos.
—Susana, la perfección no existe —dijo Nicoleta poniéndose seria por primera vez desde que se conocían.
—Sí existe. Las gimnastas tienen cuerpos perfectos. Las modelos tienen cuerpos perfectos. Las bailarinas tienen cuerpos perfectos. Y en las revistas no ves ni un sólo gramo de más en ninguna mujer. ¿Por qué yo no puedo ser así? —dijo Susana que por primera vez hablaba de ese tema con plena sinceridad—. ¿Has oído hablar alguna vez del Altar a Mía? ¿O de la Diosa de Porcelana?
—No, pero suena muy raro —reconoció Nicoleta que comenzaba a asustarse por la reacción de su amiga.
—No es raro —contestó Susana alterada—. Es el único sitio donde me entienden. Son foros donde puedo compartir lo que siento hacia la comida, que es poco menos que repugnancia. Ahí todas pensamos igual, y nos animamos a seguir adelante con nuestra lucha por la perfección. Es una lucha contra la comida. Pero no son sólo páginas de Internet. El Altar a Mía es lo que todas nosotras, las Anas, haríamos. Es el camino que todas queremos seguir para llegar a ser princesas, auténticas princesas. Y la Diosa de Porcelana es el único lugar donde me encuentro segura después de comer.
Nicoleta no sabía qué decir. Sabía que su amiga se encontraba en una situación crítica, pero no creía que pudiera llegar a decir todo lo que había dicho.
—¿Anas? ¿Qué significa? ¿No es un nombre de chica? —preguntó Nicoleta cada vez más asombrada.
Anas somos las que tenemos anorexia. Y Mías las que tienen bulimia.
—Entonces, en todos esos sitios que has dicho ¿piensan como tú?
—Sí, es todo pro-Ana y Mía —intentó concluir Susana, pero percatándose que realmente su amiga no la entendía prosiguió su explicación—. Es sólo un estilo de vida. Antes no quería aceptarlo, pero ya me da igual. Sé que nadie puede hacer nada por mí, ni quiero que lo hagan. Esta es mi lucha, y es sólo mía.
Susana provocó un intenso e inquietante momento de silencio. Su corazón había comenzado a latir muy deprisa y se sentía insegura. Nunca le había hablado a nadie de Ana ni de Mía, y mucho menos, había comentado lo de la Diosa de Porcelana, o al menos, no con ese nombre. Se daba cuenta que su reacción ante ese tema no estaba siendo normal, pero no podía comportarse de otra manera.
—¿Ves esta pulsera? —dijo Susana señalando una cinta roja que llevaba en la mano izquierda—. No la llevo porque quede bonita o porque me pegue con la ropa. La llevo porque así nos identificamos nosotras, las Anas.
—Sabes —dijo Nicoleta con cierta inseguridad por lo que iba a decir—, creo que todo esto se lo deberías decir a tus padres.
—Ni hablar, ¿estás loca? ya te he dicho que es mi lucha.
Su amiga la miraba extrañada, con pena e inquietud en su rostro. No entendía cómo una chica como Susana había llegado a despreciar así algo de lo que muchos carecían.
—¿Sabes de qué están hechas las estrellas? —dijo Nicoleta mirando al cielo orgullosa de su idea.
—No —contestó Susana respirando aliviada porque pensaba que su amiga desviaría el tema.
—De helado de fresa. Yo pensaba eso antes, porque en Rumanía no hay helados, bueno, sí que hay, pero no me los podían comprar —añadió Nicoleta—. Y por eso no me quedaba más remedio que imaginar que el helado estaba en las estrellas y como están tan lejos no lo conseguiría nunca —hizo una pausa con la intención de hacer reflexionar a su amiga y continuó —Yo en tu lugar comería, tu familia te quiere mucho y no soportará que te tengan que ingresar otra vez en el hospital por una idea estúpida. Tienes todo lo que te gusta... ¿Qué más quieres?
—Sabes Nicol, ¿te puedo llamar así? Suena bonito —dijo Susana sonriendo.
—Claro.
—Pues Nicol, razón no te falta. Pero si tú fueras una foca como lo soy yo, no te plantearías el hecho de comer. Simplemente no lo harías.
—Claro que lo haría, y sería una foca feliz —dijo Nicoleta produciendo la risa de su amiga—. Además si tú eres una foca no sé qué seré yo.
—¿De verdad no me ves gorda? ¿Pero es que estáis todos ciegos? —se extrañó Susana.
—Creo que la ciega eres tú —contestó Nicoleta haciendo que su amiga se sorprendiera ante su contestación.
Susana sabía que su familia, así como su amiga, se interesaban por su estado, pero ella no era capaz de entender esta preocupación. Ella únicamente intentaba llegar a tocar la perfección, y si era posible, a conseguirla porque así, y sólo así, sería feliz. Pero si nadie lo comprendía, ella no tenía la culpa.
—Oye —dijo Susana rompiendo el silencio—. Siento haberme puesto tan nerviosa. Sé que sólo te preocupas por mí.
—No pasa nada —respondió Nicoleta que agradecía esas palabras— Pero quiero que me dejes ayudarte.
—¿Por qué?
—Ya te lo he dicho antes. Porque eres mi amiga.
Susana la miró muy seria. En el fondo, y muy a su pesar, agradecía que alguien la incitara a hablar de aquello que la iba matando poco a poco. En ocasiones se sentía tan sola, tan desamparada y tan encerrada en sí misma, que no tenía ganas de nada y le gustaría desaparecer, evadirse de esa estúpida realidad que la envolvía y la dañaba constantemente. Cuando caía en ese pozo oscuro y sin fondo, no veía a nadie a su lado, nadie que le cogiera de la mano, nadie que le ayudara cuando se encontraba atrapada. Pero entonces, quizás cuando más lo necesitaba, encontró a Nicoleta. Esa niña que sabía lo que era pasar necesidad, y que sabía lo que era tener problemas reales, era la única que la había cogido de la mano y no estaba dispuesta a soltarla. Pero aunque Susana no quería verlo, en el fondo, sabía que no era la única persona que se preocupaba por ella. Su familia siempre estaba a su lado.
—Escucha, ¿qué significa “da"? —preguntó Susana tras un breve instante de silencio, queriendo de nuevo salirse por la tangente.
—“Sí”, ¿por qué? —preguntó Nicoleta extrañada por el cambio de humor que había tenido Susana.
—Porque cuando nos conocimos te escuché decirlo y no sabía qué significaba. Me gusta saber lo que dicen los demás.
—A mí también me pasa eso —apuntó Nicoleta—. Al principio, cuando vine a tu país me daba miedo lo que pudiera decir la gente, porque pensaba que cuando hablaban decían cosas sobre mí, no cosas buenas, claro. Supongo que siempre nos da miedo lo que no conocemos. ¿Quieres que te enseñe alguna palabra en rumano? —preguntó Nicoleta.
—Claro, me encantaría. Vamos a empezar ahora.
Susana dio un salto y entró corriendo en su casa para coger una libreta, la misma donde tenía apuntados los nombres de los amigos de Nicoleta. Como si fuera una periodista que iba a hacer una entrevista, abrió la libreta y escribió las palabras que le quería preguntar, dejando al lado un espacio para escribirlas en rumano. Cuando llegó junto a Nicoleta respiró hondo y se quedó muy quieta. Sintió que comenzaba a marearse pero esta vez no estaba dispuesta a volver a desmayarse y asustar a su amiga, por lo que se sentó en el banco y con una sonrisa, para que Nicoleta no se percatara de lo que pasaba, comenzó a preguntar:
—¿Cómo se dice “hola”?
Salut.
—¿Cómo se dice “erizo”?
—¿Erizo? —se extrañó la niña— ¿De verdad es importante esa palabra para ti?
—No es que sea importante, es sólo curiosidad. Además me gustan los animales y me parece que el erizo es un incomprendido —apuntó Susana—. Tiene mala fama porque pincha, cuando en realidad, lo único que hace es defenderse.
—Supongo que tienes razón —dijo Nicoleta—. Se dice Arich.
Susana escribió al lado de "erizo" la palabra que le había dicho Nicoleta, aunque esta tuvo que revisarlo porque no sabía si estaba bien escrito. Así, poco a poco, la niña fue apuntando palabras como perro, mosquito, murciélago, luna, estrella y un largo etcétera que les llevó toda la noche. Susana lo hubiera querido aprender todo en ese momento, pero se pasó el tiempo tan deprisa que no se dieron cuenta que ya era hora de ir a dormir.
La madre de Nicoleta se asomó a la puerta de su casa para decirle a su hija que ya era hora de acostarse. Al día siguiente, muy temprano, debían ir a la ciudad para intentar arreglar unas cosas, por lo que debía descansar. Así que quedaron en verse la tarde siguiente.
Aunque a última hora, Susana hubiera desviado el tema hacia algo que fingía interesarle más, no había dejado de pensar en cada una de las palabras de Nicoleta.
La niña se tumbó en su cama reflexionando sobre lo que le había dicho su amiga acerca de las estrellas. Nicoleta tenía razón. No sabía aprovechar lo que tenía al alcance de la mano. Sin embargo, su amiga, había tenido que conformarse con saber que el helado existía e imaginar que se encontraba en las estrellas, mientras ella lo podía tomar cada vez que quisiera, sin importar mucho la época del año en que se encontrara. Pensó que, tal vez, la preocupación de sus padres no era ninguna manía especial que tenían hacia ella, sino que realmente se encontraban angustiados al ver que su hija no quería comer por una obsesión sin sentido. Quizás no tenía sentido intentar ser perfecta.
—Nadie dijo que fuera fácil llegar a ser una princesa —murmuró Susana para sí misma recordando las palabras que alguien desconocido le escribió en su página personal, una vez para animarla.
¿Y si toda esa gente que le regalaba palabras de aliento, realmente no le preocupaba su estado? Quizás, todo aquello no era más que un mal juego que había nacido de su interior y la había arrastrado hasta el engaño, la desconfianza y la falsedad.
Se levantó de la cama y fue al aseo. Esta vez no adoraría a su diosa de porcelana, ni se pesaría para comprobar que su peso había bajado con relación a la vez anterior. Esta vez sólo quería mirarse al espejo. Y al hacerlo, no pudo evitar llorar. Allí no estaba esa chica de pelo liso y oscuro, con piel blanca y fina y ojos marrones que cada vez que se miraba al espejo odiaba un poco más la comida. No. Allí, frente a ella, se encontraba alguien totalmente desconocido. Alguien cuyo peso debía rozar los números rojos. Se acarició la cara y pudo comprobar cuánto sobresalían los pómulos en ella. Se levantó la camiseta del pijama para verse mejor y pasó la mano por su barriga, aunque allí no había nada más que vacío. Luego la pasó por su cadera que se marcaba como nunca lo había hecho, o quizás sí, pero nunca lo había querido ver. Se giró para mirar su espalda, y como temía, se diferenciaba claramente su columna vertebral, de arriba a abajo. Susana se bajó la camiseta y sin dejar de llorar, miró seriamente el espejo. Quizás su vida se encontraba demasiado centrada en aquel cristal que tenía delante. Quizás había olvidado qué era la felicidad y únicamente se fijaba en lo externo. Pero algo en su interior sabía que el físico, la apariencia, la imagen, no era todo lo que había que ver en la vida. Debía aprender a mirar dentro de las personas, como hacía cuando estaba con Nicoleta. Pensó que si tuviera que describir a su amiga, no diría si era delgada o gorda, alta o baja. Diría que era una niña maravillosa, con una sinceridad sin límites, y una dulzura en sus palabras que más de un poeta quisiera tener.
—Cariño ¿qué pasa? —dijo la voz de su abuela desde la puerta del baño haciendo que la niña se volviera hacia ella.
—Estoy enferma.
Y continuó llorando mientras su abuela, en un acto de amor, la abrazó sin mucha fuerza para no hacerle daño.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Entrega de Premios del XIV Concurso Literario Grupo Leo - Editorial Agua Clara 2009

La entrega de Premios del XIV Concurso Literario Grupo Leo - Editorial Agua Clara 2009 tendrá lugar los días 4 y 5 de junio de 2009 a las 18 horas en el Club Información de Alicante.
Desde los siguientes enlaces puedes acceder a los programas de actos que hemos organizado:

Aquí puedes consultar el listado de los premiados del XIV Concurso 2009:

Tercer Ciclo de Primaria y ESO. Entrega de Premios del XIV Concurso Literario Grupo Leo

Entrega de Premios Tercer Ciclo de Primaria y Eso
Viernes, 5 de junio de 2009, a las 18 horas
en el Club Información de Alicante
Pulsa para ver mapa: Avda. Doctor Rico, 17. Alicante

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PROGRAMA:

1ª PARTE: ENTREGA DE PREMIOS

2ª PARTE: “VELADA LITERARIA”

L E C T U R A S Y A C T U A C I O N E S :

  • 1ª LECTURA: Bushara”- Carlos Lafuente - 6ºPrim. CEIP Enric Valor - Alicante.
  • 2ª LECTURA: “Una nueva estrella”- Pilar Fernández Tormo - 6ºPrim. Cº Jesús María-CEU - Alicante.
  • 3ª LECTURA: El viaje de la Interioridad” - Adonai Oliver Navarro - 2ºEso. Cº San Agustín - Alicante.
  • 4ª LECTURA: L'esperit de Xinés”- Juan Ramón Hernández Aarón - 2ºEso IES Las Lomas - Alicante.
  • 5ª LECTURA: Les flors a les estacions”- Alejandro Sánchez Fajardo - 2ºEso Cº Don Bosco - Alicante.
  • 6ª LECTURA: Hayly”- Andrea Romero Avellán - 3ºEso Cº San Agustín -Alicante.
  • 7ª LECTURA: La maldición de la casa” - Cristina Poveda Peiró - 4ºEso IES Paco Mollá - Petrer.
  • 8ª LECTURA: Navidad” - Makyerl Arbeláez López - 4ºEso IES Valle de Elda.
  • 9ª LECTURA: Las alas de los ángeles” - Ana Trenzano Cabezas - 1º Eso Cº Sgda. Familia (Esclavas) - Alcoi.
  • 10ª. Montaje escénico: “Porque eres mi amiga” de Ana Pomares. Director: Pedro Fernández (Grupo Leo).

Relación completa de premiados

Programa de actos del jueves, 4 de mayo de 2009. Infantil, Primer y Segundo Ciclo de Primaria

Infantil, Primer y Segundo Ciclo de Primaria. Entrega de Premios del XIV Concurso Literario Grupo Leo

Entrega de Premios Infantil, Primer y Segundo Ciclo de Primaria
Jueves, 4 de junio de 2009, a las 18 horas

Pulsa para ver mapa: Avda. Doctor Rico, 17. Alicante

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PROGRAMA:

1ª PARTE: ENTREGA DE PREMIOS

2ª PARTE: LEEMOS Y REPRESENTAMOS

L E C T U R A S Y A C T U A C I O N E S:

  • 1ª LECTURA: ”La pelota fardona” - Carlos Velázquez Balsena. 1ºPrim Cº Inmaculada –Jesuitas - Alicante.
  • 2ª LECTURA: “Poemas encadenados” - 2ºB Prim. CEIP L`Horta - San Vicente del Raspeig.
  • 3ª LECTURA: “L'estrela caiguda” - Paula Peña Pérez. 3º Prim. CEIP Enric Valor - Alicante.
  • 4ª LECTURA: ”L'estima de Pista i Raspeg” - Claudia Juliá Clavelinas. 3ºPrim. CEIP El Romeral - Alcoi.
  • 5ª LECTURA: “El susto a medianoche” - Alfonso Ruíz. CPC Sgdos Corazones - Redován.
  • 6ª. “Representación Colectiva - Infantil 5 años. CEIP Gabriel Miró - Alicante.
  • 7ª. Montaje escénico: "Quiquiricosas" de Juan Clemente. Director: Pedro Fernández (Grupo Leo).

Relación completa de premiados

Programa de actos del viernes, 5 de mayo de 2009. Tercer Ciclo de Primaria y ESO

Suplemento La Tiza 20 de mayo de 2009

Suplemento escolar La Tiza del miércoles 20 de mayo de 2009, editado por el Diario Información de Alicante. Esta semana podemos leer los siguientes artículos:

  • El saber da sus frutos. Los alumnos del CEIP Bacarot han creado un huerto escolar.
  • La Tiza de la participación. Tablón de la creación escolar, con los dibujos y actividades de los escolares.
  • La Tiza de la lectura. Esta semana el Grupo Leo propone las actividades del libro «Morris, se me cayó una pluma». Autora: Gabriela Keselman. Ilustraciones: Maxi Luchini. Editorial: SM. Primeros Lectores. Serie Blanca - El barco de Vapor.
  • La Tiza del aula y las nuevas tecnologías. Propuestas didácticas: Un abrazo salvavidas "la maniobra Heimlich". El ordenador como telescopio.

Si quieres leer La Tiza cada semana a través de Internet puedes acceder de la siguiente manera:

  • Entra en la web del Diario Información: http://www.diarioinformacion.com/
  • Pulsa en sección "Multimedia"
  • Pulsa sobre "Suplementos"
  • Por último pulsa en "Miércoles: La Tiza"
  • Sólo está activo el suplemento de la semana en curso. Para leer el archivo pdf necesitas tener instalado en el ordenador el programa Adobe Reader.

viernes, 15 de mayo de 2009

Cuentos del murciélago goloso. La indigestión de los buzones

Diseño de la cubierta: Santiago Gallego

Cuentos del murciélago goloso

© Autores LIJeros

Índice de cuentos y autores:

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"La indigestión de los buzones"

por Raquel Míguez

Autora de las ilustraciones: María Sierra Varo

Los buzones empezaron a vomitar un domingo.
Había nevado toda la noche y la ciudad había amanecido blanca y silenciosa.
—¡¡Mamá!! —gritó Marina nada más levantarse—. ¡Está nevando! ¿Puedo salir a jugar a la plaza? —Primero, a desayunar —contestó su madre, que estaba escribiendo en la cocina.
—¿Qué escribes? —preguntó Marina.
—Una carta.
—¿Para quién?
—Para mi amiga Lola.
La madre de Marina cortó una rodaja de pan y la puso en la tostadora.
—¿Y por qué no la llamas por teléfono? —preguntó la niña.
—Porque si le escribo, me contestará. Y un día de estos me encontraré su carta en el buzón. ¡Hace siglos que no recibo una carta!
—¿Me dejas que eche la tuya?
—Vale. Pero primero, a desayunar.
Con el último bocado en la boca, Marina cogió la carta. Corrió hasta la plaza, la deslizó dentro del buzón y se agachó a hacer una bola de nieve. En ese momento, oyó un rugido a su espalda. La niña soltó el puñado de nieve y miró alrededor. La plaza seguía vacía y silenciosa.
—¡Burggg!
El eco del nuevo rugido retumbó en toda la plaza. Marina se acordó entonces de lo que le había contado su hermano mayor:
—En las alcantarillas viven animales peligrosos. Cocodrilos enormes que pueden tragarse a un hombre de un bocado.
Marina miró la alcantarilla, a pocos pasos de donde estaba. ¿Y si uno de esos cocodrilos estuviera a punto de salir a comer?
La pequeña se levantó y empezó a caminar hacia atrás. A cada paso, la nieve crujía bajo sus botas como las patatas fritas en el cine.
—¡¡Burggg!!
La niña abrió los ojos como platos:
¡La carta que acababa de echar había salido despedida y había aterrizado en la nieve!
Al instante, el miedo se esfumó. Porque un buzón es un buzón, aunque eructe como un cocodrilo.
Marina recogió la carta y la deslizó por la ranura.
—¡¡Burggg!!
Al segundo, la carta salió volando y fue a clavarse en la nieve, a los pies del olivo plantado en el centro de la plaza. La niña la recogió y corrió a su casa.
—Llamaremos a Correos ahora mismo —le dijo su madre.
El mecánico de buzones se presentó enseguida.
—Buenos días, señora. ¿Es ese de la plaza el buzón que vomita cartas?
—Sí, es ese.
El hombre abrió su maletín, sacó un termómetro grande como un brazo y lo puso en la boca del buzón. A continuación, con un martillo de goma le dio golpecitos aquí y allá.
Cada poco, escribía en una libreta.
—¿Le puedes decir a tu mamá que salga un momento? —le pidió a la niña, sin levantar la cabeza de sus notas.
Marina entró en casa y volvió con su madre.
—Señora, ¿cuánto tiempo llevaba este buzón sin cartas?
—No lo sé exactamente. Yo no escribía desde hacía años, pero quizás algún vecino haya echado alguna.
—No creo, señora. Me parece que lleva años alimentándose de publicidad y cartas de bancos, y ya no tolera las cartas de verdad. Hay que ponerlo a tratamiento.
El mecánico arrancó una de las hojas de su libreta.
—Aquí le dejo las instrucciones —dijo—. El Gobierno debería obligar a los ciudadanos a escribir cartas. ¿Para qué queremos buzones, si no?
—Tiene usted razón, pero...
—Por no hablar de la seguridad… —la interrumpió el hombre—. En la calle Mayor tuvimos que pedir una ambulancia.
—¿Una ambulancia para buzones?
—No, señora, una ambulancia para personas. Un vecino amaneció con un sello pegado en la lengua, otro con las manos negras de tinta y una señora resultó con cortes en la cara.
—¡Con cortes en la cara! —repitió alarmada la madre.
—Estaba dando un paseo, cuando un buzón escupió un par de sobres.
El primero le cortó la oreja y el segundo se le clavó en la barbilla.
—¡Qué barbaridad!
—O se toman medidas o se quitan los buzones. Porque ya ve usted que se están volviendo peligrosos.
El hombre se despidió y se perdió calle arriba.
—Ya lo has oído, Marina, hay que ponerle un tratamiento.
Marina leyó la nota del mecánico:
—Dieta de letras: cinco vocales, diez consonantes, quince palabras cortas.
Escribió las quince letras y las quince palabras, las metió en una bolsa y salió a la plaza a echarlas en el buzón.
—¡Burggg!
En cuanto se hubo tragado la última, el buzón empezó a vomitar: árbol, pera, sol, pato, pez, luna, gato… Las palabras fueron cayendo sobre la nieve como lluvia de confeti.
La niña las recogió y las deslizó por la ranura. Así una y otra vez, hasta que el buzón dejó de vomitar.
Pero nadie más en la ciudad se ocupó de poner a tratamiento a los buzones enfermos, porque nadie los necesitaba.
Poco a poco, Correos se los fue llevando todos para reciclarlos y convertirlos en cajas de galletas. Todos, menos el de la Plaza del Olivo.
Cada tres o cuatro días, el buzón de la plaza tenía alguna carta en la barriga:
La madre de Marina recibió carta de su amiga Lola. Marina le escribió a su abuela, que le contestó con una adivinanza dentro de un sobre perfumado. El hermano mayor sacó fotos de la plaza y se las mandó a su primo de Vigo, que le contestó con una postal de la playa de Samil. El padre escribió a la tía Pepa por su cumpleaños y la tía Pepa envió un paquete de chucherías para los niños, que le escribieron una carta para darle las gracias.
El buzón de la Plaza del Olivo se convirtió con el tiempo en una atracción turística.
Desde entonces, los visitantes se acercan a sacarle fotos y a mandar sus postales. Y algunas veces también fotografían a Marina echando una carta.

© Raquel Míguez

miércoles, 13 de mayo de 2009

Premiados en el XIV Concurso Literario Provincial Grupo Leo - Editorial Agua Clara 2009


Colaboradores y patrocinadores
Alicante, 13 de mayo de 2009

Listado de alumnos, profesores, colegios e institutos premiados en el "XIV Concurso Literario Provincial Grupo Leo - Editorial Agua Clara".

Primera Categoría. Educación Infantil:

  • 5 años. Los dos hermanos y sus juguetes. Colectivo. CEIP Gabriel Miro - Alicante
  • 4 años. Poesías. Colectivo. Colegio San Agustín - Alicante
  • 5 años. Poesías. Colectivo. Colegio San Agustín - Alicante

Segunda Categoría. Primer Ciclo Primaria:

  • 1º de Primaria. La pelota "Fardona". Carlos Velázquez Balsera. Colegio Inmaculada - Jesuitas - Alicante
  • 2º de Primaria. Fiestas piratas. Blanca Carbonell Padilla. CEIP L'Horta - San Vicente del Raspeig
  • 2º de Primaria. Poemas encadenados. Colectivo curso 2º B. CEIP L'Horta - San Vicente del Raspeig
  • 1º de Primaria. El monstruo de los sueños. Colectivo curso 1ºA. CEIP Gabriel Miró - Alicante

Tercera Categoría. Segundo Ciclo Primaria:

  • 4º de Primaria. El tesoro de Ikaika. Andrea Pérez Alberto. Colegio Inmaculada-Jesuitas - Alicante
  • 3º de Primaria. L'Estrela caiguda. Paula Pena Pérez. CEIP Enric Valor - Alicante
  • 3º de Primaria. L'Estima de Pista i Raspe. Claudia Julià Clavellinas. CEIP El Romeral - Alcoi
  • 3º de Primaria. El susto a medianoche. Alfonso Ruiz. CPC Sagrados Corazones - Redován

Cuarta categoría. Tercer Ciclo Primaria:

  • 6º de Primaria. Bushara. Carlos Lafuente. CEIP Enric Valor - Alicante
  • 5º de Primaria. Mi historia con la comida según comida. María Moltó Martínez. CEIP La Hispanidad - Elche
  • 6º de Primaria. Manolo, el globo de la paz. Blanca Navas Soler. Colegio Inmaculada-Jesuitas - Alicante
  • 6º de Primaria. Una nueva estrella. Pilar Fernández Tormo. Colegio Jesús María-CEU - Alicante

Quinta Categoría. Primer Ciclo ESO:

  • 2º ESO. El viaje de la interioridad. Adonai Oliver Navarro. Colegio San Agustín - Alicante
  • 1º ESO. L'Esperit de Xinès. Juan Ramón Hernández Aarón. IES Las Lomas - Alicante
  • 2º ESO. El mejor amigo. Walter Daniel Arza Zimerman. IES Valle de Elda - Elda
  • 2º ESO. Les flors a les estacions. Alejandro Sánchez Fajardo. Colegio Don Bosco-Salesianos - Alicante

Sexta Categoría. Segundo Ciclo ESO:

  • 3º ESO. Hayly. Andrea Romero Avellán. Colegio San Agustín - Alicante
  • 4º ESO. La maldición de la casa. Cristina Poveda Peiró. IES Paco Mollà - Petrer
  • 4º ESO. Navidad. Makyerl Arbeláez López. IES Valle de Elda - Elda
  • 3º ESO. Un misterio en Cardigraf. Esther Cabanero Martínez. IES Valle de Elda - Elda

Premio Centro Específico:

  • "Arena" de Juan Antonio Vargas Montoya. Centro CAES Nazaret de Alicante

Premio a la mejor ilustración:

  • "Las alas de los Ángeles" de Ana Trenzano Cabezas. Colegio Sagrada Familia-Esclavas Sagrado Corazón - Alcoi

Premios colectivos:

  • Dña. Pilar Beviá. IES Valle de Elda - Elda (ESO)
  • Dña. Mª Carmen Robles. Colegio San Agustín - Alicante (ESO)
  • Dña. Andrea Jiménez. Colegio Don Bosco-Salesianos - Alicante (ESO)
  • Al CEIP Enric Valor de Alicante
  • Tercer Ciclo de Primaria del Colegio Inmaculada-Jesuitas de Alicante

Premio a la mejor lectora del curso 2008-2009 participando en nuestras actividades:

  • Bárbara Hernández Cerdán. 6º de Primaria del CEIP La Celada - Villena

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El Grupo Leo felicita a todos los participantes de esta edición 2009.

Recordamos que todas las obras premiadas formarán parte de la nueva edición del libro "Leo, Leo, que me animo a leer" y los trabajos finalistas serán publicados semanalmente en este blog. Así mismo, informamos que los actos de entrega de premios serán los días 4 y 5 de junio de 2009 por la tarde en el Club Información de Alicante. Más adelante os diremos qué categorías tienen que ir cada día, la hora de inicio y los programas de actos.

Suplemento La Tiza 13 de mayo de 2009

Suplemento escolar La Tiza del miércoles 13 de mayo de 2009, editado por el Diario Información de Alicante. Esta semana podemos leer los siguientes artículos:

Si quieres leer La Tiza cada semana a través de Internet puedes acceder de la siguiente manera:

  • Entra en la web del Diario Información: http://www.diarioinformacion.com/
  • Pulsa en sección "Multimedia".
  • Pulsa sobre "Suplementos".
  • Por último pulsa en: "Miércoles. Suplemento: La Tiza".
  • Sólo está activo el suplemento de la semana en curso. Para leer el archivo pdf necesitas tener instalado en el ordenador el programa Adobe Reader.

sábado, 9 de mayo de 2009

Convocatoria de reunión del Grupo Leo

CONVOCATORIA REUNIÓN DEL GRUPO LEO
Se convoca a los componentes del Grupo Leo a la reunión que tendrá lugar:

- XIV Concurso Literario Provincial Grupo Leo - Editorial Agua Clara: Preparación de los actos de entrega de premios.

EL COORDINADOR DEL GRUPO

Diego Gila Haro

NOTA IMPORTANTE:

El Jurado del "XIV Concurso Literario Provincial Grupo Leo - Editorial Agua Clara" ya ha levantado acta con los trabajos, autores y colegios premiados este año 2009. El próximo miércoles, 13 de mayo de 2009, se hará público al mismo tiempo, en el Suplemento La Tiza del Diario Información de Alicante y en nuestro blog.

viernes, 8 de mayo de 2009

Cuentos del murciélago goloso. Prólogo

Diseño de la cubierta: Santiago Gallego

© Autores LIJeros

A partir de la semana que viene, gracias a autores LIJeros que nos han autorizado a publicarlos, podremos leer, semana a semana, los cuentos del libro "Cuentos del murciélago goloso" (ISBN 978849886 052-8. rcarrasquil@msn.com).
Hoy vamos a leer la nota del editor y el prólogo.

Nota del editor:

Este libro que tienes en las manos lo ha escrito un grupo de autores LIJeros, que no es una falta de ortografía sino el acrónimo de Literatura Infantil y Juvenil. son ocho escritores que hicieron juntos el Taller Avanzado de Literatura Infantil y Juvenil de la Escuela de Escritores a través de Internet y al acabar decidieron seguir escribiendo juntos. El resultado es un conjunto de ocho cuentos, Cuentos del murciélago goloso, para niños de seis a ocho años contados por un murciélago al que le gustan mucho los mosquitos trompeteros y escuchar muy quietecitos.

Trabajo subvencionado con una de las Ayudas para Iniciativas Culturales de la O.N.C.E. en su convocatoria del año 2008.

Índice de cuentos y autores:

Autora de las ilustraciones del libro: María Sierra Varo

Prólogo del libro por Raquel Míguez:

Yo hubiese preferido nacer oruga. Debe ser emocionante eso de nacer feo y convertirte, de la noche a la mañana, en una belleza alada. También me hubiese gustado ser una tortuga. Siempre me ha parecido genial lo de llevar tu casa a cuestas. Cuando quieres dormir, no tienes más que encogerte de pies y cabeza y entrar.

Pero soy un murciélago. Así que seré siempre pequeño y feo, y, siempre que tenga sueño, tendré que esperar a que se haga de día para poder volar hasta una cueva donde colgarme boca abajo.

A pesar de todo, reconozco que no está nada mal ser un murciélago. Trabajar de noche es interesante. Ves y oyes de todo: lobos aullando a la luna, búhos ululando a las estrellas, gallos despistados cantando a una farola... Pero, de todos los sonidos que he oído a lo largo de mi vida, elegiría el de las historias que cuentan los humanos a sus cachorros antes de dormir.

La primera la escuché por casualidad, con mis finos oídos, una noche que me quedé atrapado en la chimenea de una casa:

Había salido a cazar. Y se me cruzó un mosquito de los gordos, uno de esos que te estallan en la boca como pompas crujientes de caramelo. Cuando huelo uno, me vuelvo loco. De nada me sirve entonces el radar. Me lanzó a por él como un torpedo. De lo loco que me vuelvo, podría estrellarme contra un muro - aunque lo haya detectado veinte aleteos antes - si se me cruza uno de esos dulces bocados. El caso es que aquel mosquito volaba que se las pelaba. Se metió por la chimenea de la casa ¡y allá que le seguí! Pero... le perdí la pista.

Por suerte aquello sucedió durante una noche de verano, así que me libré de acabar mis días convertido en murciélago a la brasa en aquella chimenea. Al principio, intenté salir por donde había entrado, pero no hubo forma. De repente el camino me parecía más estrecho que antes. ¡En todas mis aventuras tengo una facilidad pasmosa para quedarme atrapado como una sardina en lata!

- ¿Habéis oído eso? - escuché la voz de un hombre.

Parecía que me habían descubierto. Me quedé quieto como una piedra, calculando cuánto tiempo faltaría para que se quedasen dormidos. Entonces saldría por la primera ventana abierta.

Pero cuando llegó la hora en la que los humanos duermen, los cachorros de la casa empezaron a gritar como locos:

- ¡Papá, el cuento! ¡El cuento! ¡El cuento!

Me asustó tanto alboroto. Ahora estaba seguro de que me habían descubierto. Me perseguirían con una escoba, como tienen por costumbre (¡con lo fácil que es abrir una ventana y dejarme marchar!). Ya estaba dispuesto a dar la cara, a defenderme a mordiscos si fuera preciso, cuando el padre empezó a hablar - aparte de cazar mosquitos caramelizados, no hay cosa que me guste más en el mundo que la voz ronca y el pelo rizado de algunos humanos.

Y la voz de aquel tipo me gustó tanto como la historia que les contó a sus cachorros.

En cuanto terminó, la casa se quedó en silencio. Esperé un poco, antes de salir de la chimenea y volar hasta mi cueva. Se habían dejado la ventana de la cocina abierta de par en par.

A la noche siguiente, salí a cazar mi desayuno, como siempre. Pero estaba más distraído que de costumbre. No dejaba de recordar lo que había oído desde la chimenea y, ¡vaya!, aunque se me cruzaron un par de mosquitos trompeteros, pasé de largo.

De buenas a primeras me encontré otra vez frente a la casa. Lo primero que hice fue darme la vuelta. Lo normal hubiera sido alejarse de allí a toda pastilla, pues ya os he comentado cómo se las gastan. Pero... pensé que me podía colar otra vez por la chimenea. Y fue lo que hice.

Aquella noche escuché un cuento nuevo.

He vuelto a la casa otras seis veces. Y he ido guardando todos los cuentos en mi memoria. Pero no soy más que un murciélago goloso. Cualquiera de estas noches, persiguiendo uno de esos mosquitos que te estallan en la boca como pompas caramelizadas, me estrellaré contra un muro y perderé la memoria. Y se borrarán todos mis cuentos. Pero antes de que ocurra, he decidido que os los voy a contar.

A partir de ahora, seréis vosotros los encargados de guardarlos, para que no se pierdan nunca.

Firmado y confirmado: El murciélago goloso.

© Autores LIJeros